No muy lejos de la costa Alicantina se encuentra la población de Guadalest, una diminuta aldea, que, como se suele decir de las esencias, guarda en sus pequeñas calles grandes tesoros. Es un pueblecito ideal para perderse, aunque la tarea resulte harto difícil. El pasado día 21 de Marzo tuve ocasión de escapar hasta allí, no es complicado llegar, después de dejar la A7 en la salida de Altea, apenas nos quedan unos 20 Km, eso sí, con muchas curvas. Lo que no es tan fácil es encontrar la tranquilidad que bien se merece este pueblo para recorrer sus empedradas calles y escuchar el silencio del peñasco que lo guarda. Su proximidad a grandes núcleos turísticos, como Benidorm, hace que la afluencia de visitantes sea grande, sobre todo en puentes, fiestas y fines de semana, por eso, si puedes (y quieres disfrutarlo más plenamente) visitalo un día cualquiera.
Sus alrededores nos dejan vistas espectaculares, como (aun siendo mal fotógrafo) tuve ocasión de captar, y de las que dejo prueba.
Imagen de uno de los castillos de los dos que guardan la pequeña población de Guadalest.
Vista al pantano desde el castillo desde la que se aprecian los espectaculares alrededores de la pequeña villa.
Llegados a este punto, quisiera proponeros un pequeño juego de investigación:
Durante mi paseo por el pueblo encontré algo que me resulto curioso, y os reto a encontrarlo y fotografiarlo para probar que lo habéis logrado, dejo la fotografía que tomé a continuación.
Sí, es lo que parece, ¡un televisor encima de un tejado! Y es que hasta en un pequeño pueblo siempre queda lugar para las excentricidades.
Para quienes lo encuentren habrá premio, pero no puedo decir que.



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