Ni aun contando hasta diez, diez veces, ni respirando profundamente, ni cerrando los ojos, ni cerrando los puños, ni siquiera con sobredosis de tila. No es posible ser imparcial ni hablar calmadamente cuando este tema sale a relucir. En mi memoria ya no quedan recuerdos de los comienzos de las obras. Para los que usamos [...]
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8. Mayo 2008
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